A casi un mes del inicio del ciclo escolar la lucha educativa ya recorre la Ciudad de Buenos Aires. La ola de calor fue tan solo la mecha que hizo estallar la bomba de la crisis de infraestructura escolar, que llevó a un inédito paro docente, convocado por Ademys multicolor, de altísimo acatamiento, dada la insoportable situación de trabajo y de estudio.
Si a eso le sumamos el acuerdo salarial anual de 60% en cuotas, acordado por todos los sindicatos a excepción de Ademys, y las reformas que degradan la educación, el año que comienza plantea una lucha contra el gobierno, frente a una situación laboral y educativa inaguantable.
En invierno con frazadas y en verano con desmayamos por calor
La crisis viene de larga data y un día iba a saltar. Las y los estudiantes muchas veces protagonizan sentadas por la falta de gas en sus escuelas y, ahora, también hicieron faltazos, dada la negativa del ministerio a tomar medidas, entre ellas suspender clases donde no estuvieran aptas las condiciones.
El paro docente y los faltazos pusieron en ridículo a la ministra Soledad Acuña que se la pasa hablando de las escuelas del futuro, mientras no garantiza ni las aulas del presente.
Escuelas de modalidad especial, como la N° 7 del barrio de Soldati, primarias sin luz y agua, secundarias sin ventiladores, estuvieron reclamando el arreglo de las instalaciones durante semanas con temperaturas excepcionales, sin respuesta alguna del ministerio.
El colmo fue la explosión de una escuela en el barrio de Once, tras cortes intermitentes de luz, en un caso de grave antecedente para la comunidad educativa. Una combinación de responsabilidad de Edesur, que tiene a la ciudad con miles de cortes de servicio, con la inacción del ministerio de educación, quien no anunció ningún plan de obras concreto para atender la crisis de infraestructura.
El tan denunciado ajuste presupuestario en materia educativa de Larreta y Acuña, tiene sus consecuencias en la escuela pública y se ha convertido en un eje clave para la organización de las escuelas contra el gobierno.
Quebrar el acuerdo salarial de Larreta y Massa con la burocracia sindical
El fracaso del gobierno con la baja de la inflación y el plan de Massa es total. No solo no bajó, sino que la interanual con la publicación de febrero es de 102,5%. Los acuerdos que cerró la Ctera a nivel nacional o en CABA del 60% en cuotas no van alcanzar. Para el caso de los docentes porteños, el acuerdo significó que la primera cuota del orden del 14% ya esté prácticamente superada con la inflación acumulada en los primeros meses del año, además de ser un salario inferior que otras jurisdicciones, hoy en $131.00 para el cargo de maestra jornada simple.
El rol de las direcciones sindicales, como fue oportunamente señalado por Tribuna Docente, es clave para entender cómo a pesar de ser rechazada esta propuesta en las escuelas, se firmó o acordó igual, sin acciones ni paros.
Nuevamente la excepción fue Ademys que convocó a un no inicio el 27/2.
Debemos sacar conclusiones de esta integración política de los sindicatos al gobierno que quiere hacer pasar el ajuste del FMI.
A pocos días del inicio ya nadie cree que este acuerdo se mantenga en el tiempo. Ni la UTE-Ctera que lo presentó de forma entusiasta y que forma parte de este acuerdo con el gobierno de Larreta se la cree. El tema es quebrar ese acuerdo con la lucha para que se reabra la paritaria y se alcance un 100% de aumento, salario igual a la canasta familiar por un cargo y cláusula de indexación mensual por inflación.
Esa campaña es clave llevarla adelante por parte de los sindicatos combativos. El año pasado, a fuerza de paros y marchas, logramos quedar por encima de la inflación.
Vamos por estas campañas inmediatas, a la par que desenvolvemos una acción contra las reformas que todos los días “bajan” a las escuelas que buscan degradar, aún más, la educación y el trabajo docente. Porque, en definitiva, sin escuelas en condiciones y con salarios de pobreza no se puede aprender, ni enseñar.